Guia Derecho Humano al Agua

Martes 18 de octubre de 2011


IEPALA, el viejo Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África, tras sus 56 años de experiencia continuada, aprendiendo de la práctica que los pueblos han venido protagonizando en la segunda mitad del convulso, difícil y creativo siglo XX y lo arrastramos del ventiuno y sus achaques -siempre provocados por los poderes que ignorando a las gentes buscan su interés particular al margen o en contra de las grandes mayorías-, hoy se complace en ofrecer la publicación de esta Guía del derecho humano al Agua dirigida a cuantas personas y/o entidades educadoras sientan la responsabilidad de contribuir a la producción o emergencia de conciencia social para el cambio.

Es una Guía limpia y fresca como el agua que lo es, elaborada con rigor científico y con lenguaje sencillo y asequible a cualquiera que desee leerla y pensarla, para usarla. Conociendo a Aniza, tenemos que añadir que, además, ha sido cuidada con sumo cariño, casi con mimo y ternura, y culminada con un “Glosario de Términos” necesarios para construir “el lenguaje que dice sabiendo” de froma que el proceso de transmisión de ideas y conocimientos sea fluido y llegue a convertirse en acción fuerte en defensa y promoción de este Derechio Humano que, con todos los otros con él interrelacionados, sigue siendo negado -y en muchos casos arrebatado- a enormes mayorías de personas y colectividades.

Estudiando la Guía, además de aprender cuanto es imprescindible saber para hacernos conscientes y responsables de este Derecho Humano fundamental, llegamos a la conclusión de su estado delicado, por lo que no podemos dejarle en manos de los Estados, ni de los Gobiernos, ni, incluso de las mismas Naciones Unidas y sus organismos, mucho menos en manos de aquellos organismos no democráticos que nacidos un poco de tiempo antes de NNUU y pensados para ordenar la Economía mundial del 44 en edelante, por la apropiación que han hecho de ellos los grandes poderes, han sido los altos responsables -por no hablar de culpabilidades- de las grandes agudizaciones de las crisis y los problemas irresolubles que los poderes han ido acumulando sobre/contra las inmensas mayorías de los seres humanos que viven o excluidas o explotadas o marginadas por el Gran Sistema dominante y globalizante que desde sus centros y estructuras de ’mando’ se ha empeñado en conducir la historia hacia simas negativas, sin importarle que pueda llegar a ser destruida -¡tanta es su radical irracionalidad...!-.

De un tiempo a esta parte, ante la irracionalidad científica, técnica, política y ética del sistema -llámesele capitalista en su etapa noeoliberal o como quiera calificarse- estamos encontrando dos posiciones que intentan ganar validez hacia el futuro: la de aquellos centros fundamentalmente académicos y políticos -no partidistas- que piensan que con las ’necesarias regulaciones’ y reordenamientos funcionales, e incluso con la ’democratización del modelo’ se solucionarán las grandes desigualdades y sus consiguientes injusticias..., de forma que el sistema se encauzará y seguirá siendo el marco que conducirá al mundo hacia su dichoso porvenir...; y la de aquellos otros, más bien pensadores o personas con peso de ideas y probada conciencia crítica junto a algunos movimientos sociales definidos... -no cualquiera que se arrogue ser ’antisistema’ de forma provocadora...- que siguen reclamando la necesidad de cambiar radicalmente el modelo y la totalidad optando por un contrario que, teniendo en cuenta las experiencias pasadas, aún no se atreven a definir y reiteran que habrá que reinventar y llenar de contenidos nuevos que impidan la degradación sufrida por las revoluciones que sucedieron en el siglo XX y que, tras sus ’sin-salida’ han frustrado las aspiraciones y esperanzas de las grandes mayorías que siguen siendo víctimas del abuso del poder en todas sus formas y ámbitos...

En definitva, tanto en el caso de la conquista del derecho humano al agua como en el futuro grande de la Humanidad, aún estamos a la espera de que la condición humana se convenza del camino que pueda conducirnos hacia la conquista de su Dignidad. ¡¡¡Tan claro como el Agua!!!. ¿Sería posible que cuantos trabajan por fortalecerse como sociedad civil y apuestan porque llegue a ser Sujeto Político ineludible junto, ante, frente o en contra de otros poderes tomen el Derecho al Agua como arma para reivindicar que ni personas ni campos pasen sed, sobre todo de justicia, que también en este caso tiene que ver con la simple sed de agua clara...?.

Nos gustaría que esta Guía sirva especialmente para que el abigarrado universo de ONGs y sus derivados... llenen de sentido el “dar de beber al sediento” sin esperar nada como recompensa...; y que cuantos por vocación o porque no tienen otro remedio se dedican a a formar o deformar la conciencia de la gente, exprimieran la esencia del Derecho Humano al Agua y asumieran la responsaalblidad de sus actos hasta sus últimas consecuencias...

iepala-2011