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MALAGA NOVIEMBRE 2011

TALLER DERECHO AL AGUA Y SOBERANIA ALIMENTARIA

Jueves 15 de diciembre de 2011


¿Puede considerarse el agua un alimento?

En su informe de 2002, el Relator Especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación señaló que el hambre, las deficiencias nutricionales y el consumo de agua contaminada, son la causa de millones de muertes cada año en el mundo, siendo los niño/as las principales víctimas e insistió en la necesidad de garantizar el derecho de acceso regular, permanente y libre a una alimentación cualitativa y cuantitativamente adecuada y suficiente señalando que el agua potable es imprescindible para una nutrición sana. El derecho a la alimentación está indisolublemente ligado al acceso al agua, no sólo porque el agua es, en sí misma, un alimento esencial para los seres humanos y la condición de aprovechamiento del resto de los alimentos, sino porque en ausencia de un acceso adecuado al agua por parte de las comunidades, éstas no podrán nunca alcanzar la soberanía alimentaria a la que debe aspirarse como garantía primaria del derecho a la alimentación.

Soberanía alimentaria:

Frente al modelo actual de agricultura industrializada con la progresiva perdida de autonomía por parte de de productores y campesinos surge el paradigma alternativo de la soberanía alimentaria, que reivindica el derecho de cada pueblo a definir sus políticas agrícolas y alimentarias, a promover una agricultura local, diversa, campesina y sostenible, que respete el territorio y que entiende el comercio internacional como un complemento a la producción local. La soberanía alimentaria implica devolver el control de los bienes naturales, como la tierra, el agua y las semillas, a las comunidades y luchar contra la privatización de la vida. Se trata de un concepto que va más allá de la propuesta de seguridad alimentaria, cuyo objetivo es garantizar el derecho y el acceso a la alimentación a toda la población. La soberanía alimentaria, garantiza que todo el mundo pueda comer, a la vez que se opone al sistema agroindustrial dominante y a las políticas de las instituciones internacionales que le dan apoyo. Reivindicar la soberanía alimentaria es repensar el sistema alimentario mundial para favorecer formas democráticas de producción y distribución de alimentos.

Una perspectiva de género Avanzar en la construcción de alternativas al actual modelo agrícola y alimentario implica incorporar una perspectiva de género, reconociendo el papel que las mujeres tienen en el cultivo y la comercialización de aquello que comemos. Éstas son las principales productoras de cultivos básicos como el arroz, el trigo y el maíz, que alimentan a las poblaciones más empobrecidas del Sur global. Pero a pesar de su papel clave en la agricultura y en la alimentación, se enfrentan a enormes dificultades para acceder a la tierra, conseguir créditos, etc. La soberanía alimentaria tiene que romper no sólo con un modelo agrícola capitalista sino también con un sistema patriarcal, profundamente arraigado en nuestra sociedad, que oprime y supedita a las mujeres. Una soberanía alimentaria que no incluya una perspectiva feminista estará condenada al fracaso.

Derecho humano al agua y soberanía alimentaria:

En noviembre del 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales reconoce de manera explícita el acceso al agua segura como un derecho humano fundamental. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CDESC), establece que "el derecho humano al agua es indispensable para llevar una vida en dignidad humana " y que éste es "un pre-requisito para la realización de otros derechos humanos".

La obligación de los gobiernos de respetar el derecho de acceso al agua potable, en el marco de la legislación sobre derechos humanos se encuadra de manera amplia en los principios de respeto, protección y satisfacción de las necesidades humanas básicas de alimentación, vestido y vivienda. Esto nos lleve necesariamente a relacionar el derecho al agua y el derecho a la alimentación.