Camboya y las minas antipersonas
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Camboya y las minas antipersonas

Durante tres décadas, Camboya sufrió un conflicto civil entre el Gobierno y los Jemeres Rojos. Esta guerra dejó a su paso un genocidio, así como millones de minas antipersonas esparcidas por todo el territorio. Estas “municiones durmientes” siguen matando y mutilando cada día a población de Camboya.

Cuando acabaron las hostilidades, Camboya firmó el tratado de eliminación de minas antipersona (Landmine Ban Treaty en Ottawa en 1997). Sin embargo, y pesar de los esfuerzos por limpiar la zona, continúan activas millones de minas antipersona sin explotar. Entre las víctimas se encuentran muchas mujeres y niños/as que, en búsqueda de nuevas tierras de cultivo o de pasto para los animales, quedan física, económica y socialmente discapacitados. En este sentido, muchos de ellos se convierten en mendigos o se someten a todos tipo de maltratos, con el fin de sobrevivir. En algunos casos, esta situación lleva a las víctimas a la desesperación, incluso al suicidio. A todo ello, se debe sumar que un gran número de esta población vive en zonas rurales alejadas y remotas, aislados y sin acceso a bienes ni servicios básicos.

Aunque hay programas de desminado y de sensibilización popular sobre el peligro de las minas, como los programas de Halo Trust, Mine Action Groups o Norvegian Peoples Aid, la mayoría de las víctimas no reciben ayuda del gobierno.