Una vida de lucha

2 de diciembre de 2013

Dieciocho años. Esa es la edad de Vicente Marecos. El joven acaba de terminar la Educación Media y ahora sueña con estudiar Escribanía en alguna universidad de Asunción.

Con una lectura rápida, la vida de este muchacho no aparenta ser extraordinaria ni demasiado diferente a los otros miles de paraguayos de su edad que sueñan con la posibilidad de convertirse en estudiantes universitarios.

Pero la vida de Vicente ha sido diferente. En un nivel casi extremo. No solo porque es el hijo de una comunidad indígena, sino porque de esos 18 años ha pasado casi todos viviendo en una precaria casa a un costado de la Ruta Transchaco.

Vicente es uno de los miembros de la Comunidad Sawhoyamaxa, perteneciente al pueblo Enxet, que lleva más de dos décadas reclamando algo que ellos consideran justo: que el Estado paraguayo les devuelva sus tierras.

O por lo menos, una pequeña porción de todo el vasto territorio que alguna vez les perteneció.

No fue fácil convencer a Vicente a que concediera una entrevista que duró apenas algunos minutos. A sus amigos y a él les vencía la timidez por lo que tuvieron que deliberar en varias ocasiones ante de decidir enviarlo para que conversara durante una visita a su comunidad.

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