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Seminario Internacional sobre los Derechos Humanos de los Pueblos Afrodescendientes

“Las Américas fueron construidas con las manos de los pueblos afro e indígenas”

4 de noviembre de 2011

Reflexiones, balances, miradas y diversas perspectivas confluyeron durante el I Seminario Internacional sobre los Derechos Humanos de los Pueblos Afrodescendientes. El evento organizado por Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (IEPALA), Asociación de Investigación y Especialización sobre Estudios Iberoamericanos (AIETI) y Solidaridad Internacional (SI) reunió a representantes de organizaciones de América Latina para analizar las diferentes problemáticas que afectan todavía hoy a la población afrodescendiente.

En el acto de apertura, la Secretaria General de AIETI, Mercedes Ruiz-Giménez, afirmó que este tipo de eventos dan la posibilidad de ir "haciendo camino para que los derechos de los afrodescendientes sean una realidad en la agenda política en el gobierno e instituciones de España". En esta misma línea, fue la intervención de Juan Carmelo García, presidente de IEPALA, quien afirmó la gran responsabilidad que tuvo España en la implementación de la esclavitud en América Latina: "Este país tiene muy mala memoria. Es necesario rescatar nuestro compromiso no sólo de cara al pasado, sino también hacia el futuro y contribuir a que ellos recuperen su dignidad y la ejerzan ante nosotros".

Reconocimiento tardío

Hasta los años 90 los derechos de los pueblos afrodescendientes no se comenzaron a contemplar en las Constituciones de los países de América Latina. Estados como el de Ecuador no han reconocido a las poblaciones afrodescendientes hasta 2008, cuando se aprobó la nueva Constitución en la que se define al país como un "Estado Plurinacional Unitario". Partiendo de este contexto, Edizon León , investigador en Derechos Humanos de los Pueblos asociado al Centro Ecuatoriano de Desarrollo y Estudios Alternativos (CEDEAL), centró su intervención en torno a la importancia de este nuevo instrumento político. No obstante, recordó que la aprobación de esta Carta Magna "no ha sido gracias a los políticos, sino debido al enorme trabajo que durante largos años han estado haciendo en la sombra los movimientos sociales".

En este sentido, Edizon León recalcó la importancia y la necesidad del fortalecimiento de las organizaciones locales, con el objetivo de impulsar el trabajo de la sociedad civil. Para ello, se llevan a cabo diferentes acciones, como la puesta en marcha de la Escuela de Ciudadanía: "El objetivo es dar a conocer a las diferentes comunidades afrodescendientes e indígenas sus derechos colectivos aprobados desde 1998, con el fin de que se conviertan en sujetos activos y ejerzan su correspondiente participación política y social". Edizon, además recordó la gran lucha que mantienen hoy la comunidades afrodescendientes en su defensa del territorio frente a la entrada de multinacionales. En esta defensa Edizon afirma que estas comunidades han comenzando a adoptar una posición de no dejar su territorio, a pesar de las amenazas: "La gente está dispuesta a defender su tierra con su vida, porque no tiene vida sin su territorio".

Al igual que Ecuador, en Colombia, no se contemplaron los derechos de la población afrodescendiente hasta la Constitución de 1991. Para hablar del por qué se llevó a cabo este reconocimiento tan tardío, Juan de Dios Mosquera, del Movimiento Nacional Cimarrón, hizo una retrospectiva histórica: "Durante más de 300 años ser negro en la sociedad colonialista significaba la negación total de los derechos humanos. Sin embargo, cuando pasaron los años y se llevó a cabo la abolición de la esclavitud, la situación tampoco cambió. Se suprimieron las leyes, pero las autoridades políticas no dotaron de derechos a la población que acaba de ser liberada. De esta manera, “los negros se acabaron convirtiendo en mano de obra despojados del reconocimiento de su identidad".

En esta sociedad, donde se les excluía y se les discriminaba, la población afrodescendiente se adentró en las profundidades de la selva para formar comunidades. A pesar de esta "huída obligada", la cultura africana ya se había expandido a lo largo y ancho del continente. Las costumbres, las palabras, los ritmos y el mestizaje ya se habían fundido con aquella misma sociedad que no les había permitido ser sujetos de derechos. Juan de Dios Mosquera relata que no hay que olvidar que los africanos y las africanas en el continente americano tienen un protagonismo en la historia de ese continente, ya que "las Américas fueron construidas con las manos de los pueblos afro e indígenas". Por ello, Mosquera reinvindica la importancia de estudiar los temas iberoamericanos, ya que "no se puede amar ni respetar lo que no se conoce".

En este Seminario en donde se habló del reconocimiento en la historia del pueblo afrodescendiente, se aprovechó la ocasión para presentar el Atlas de Afrodescendientes en América Latina, una publicación de IEPALA Editorial, promovida por IEPALA y AIETI. Durante la presentación se homenajeó al autor Ildefonso Gutiérrez Azopardo quien durante años recopiló una serie de materiales sobre aquella historia que había estado obligada a quedase en la sombra. Dichos escritos de Ildefonso Gutiérrez Azopardo se complementan por una serie de mapas realizados por la investigadora y geógrafa Candi Gago. En este homenaje a Gutiérrez, Juan de Dios Mosquera recordó las palabras que muchas veces aquel le había dicho: "Son los afrodescendientes los que tienen que escribir su propia historia y reclamar justicia".

La mujer afrodescendiente

En América Latina existen 150 millones de personas afrodescendientes, de los cuales 75% de la población son mujeres. Según la hondureña Gregoria Jiménez de la Organización Desarrollo Étnico Comunitario (ODECO), "ser pobre, afrodescendiente y mujer significa estar triplemente discriminada". En este contexto, Gregoria afirma qué una de las cosas más importantes para dar un paso adelante en la lucha por los derechos humanos de las mujeres afrodescendientes es crear espacios. Un ejemplo de ello es la Escuela de Formación de Líderes Afrodescendientes en Derechos Humanos que promueve ODECO. Gregoria afirma que este diplomado, donde participan jóvenes de Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y Honduras, "otorga a las mujeres un empoderamiento que les permite crear y participar en aquellos lugares donde antes no se las veía".

Frente a esta visión latinoamericana, Marcia Santacruz de ACCNE y Sikitu Massimango, Fundadora de la Asociación de Estudiantes Extracomunitarios de la Universidad de Alcalá, quisieron mostrar con sus intervenciones otra realidad: la que viven los afrodescendientes en España. Ambas reconocieron que el hecho de "ser negro" significa, en muchas ocasiones, estar en diferentes condiciones al resto de las personas. Para ello es necesario fomentar que exista un "sistema judicial que defienda antes de juzgar y discriminar, ya que tenemos derecho a no ser sospechosos hasta que se demuestre lo contrario", comenta de manera irónica Marcia. Asimismo, Sikitu Massimango, añade que ya no sólo existe una discriminación por el color de la piel, sino también por la manera de vestir: "Visto como una africana por mis orígenes de Congo, tengo pasaporte mexicano y mi nombre es japonés. Con estos datos soy un blanco fácil para ir directamente a la comisaría", asegura.

Con este contexto, ¿qué se puede hacer frente al racismo y la exclusión social que impera en la sociedad actual? Tanto Marcia como Sikitu coinciden en la necesidad de trasmitir los hechos de otra manera: “Me contaron una historia de dolor, de angustia sin que apareciera la posibilidad de crecer y de reconocer que hemos aportado algo”, reflexiona Marcia. A su vez Sikitu hizo hincapié en la importancia de construir un relato histórico afro “desde los aportes y no desde el victimismo”. Siguiendo esta recomendaciones, Mariella Köhn clausuró el seminario, cantando aquella historia afrodescendiente de América Latina que ha permanecido en un segundo plano durante siglos.


*El Seminario se enmarca dentro de las actividades de educación y sensibilización en España que tienen previstas el convenio "Fortalecimiento de capacidades humanas e institucionales de las poblaciones indígenas guaraníes y de afrodescendientes, altamente vulnerables a situaciones de violación de derechos humanos y violencia de género, en Paraguay, Bolivia, Colombia y Ecuador, con posibles acciones en otros países de la zona" financiado por AECID.