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La supervivencia de una comunidad indígena en peligro

23 de octubre de 2012

Se ha intensificado la preocupación por la supervivencia de la comunidad indígena sawhoyamaxa de Paraguay, mientras han cesado las negociaciones con las autoridades para garantizar que puede regresar a sus tierras ancestrales. La comunidad lleva muchos años viéndose obligada a vivir en condiciones deplorables junto a una carretera porque sus tierras están en manos de propietarios privados. Firma y apoya esta causa promovida por Amnistía Internacional.


En septiembre de 2011, un acuerdo inicial firmado por las autoridades de Paraguay, dos empresas privadas que poseen la tierra y los dirigentes de la comunidad indígena sawhoyamaxa abrió el camino para la restitución de las tierras ancestrales de la comunidad. Las negociaciones estuvieron encabezadas por el Instituto Paraguayo del Indígena (INDI). Sin embargo, pese a algunos intentos por alcanzar un acuerdo sobre las tierras, las negociaciones se detuvieron por completo en junio de 2012, después de que, tras la celebración de un juicio político contra el ex presidente Fernando Lugo, tomaran posesión de su cargo nuevas autoridades.

Después de más de 20 años de lucha, estas negociaciones fueron el primer intento tangible de las autoridades por cumplir con la sentencia de 2006 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ordenaba a Paraguay devolver las tierras tradicionales a la comunidad indígena sawhoyamaxa. Sin embargo, desde junio, ni el INDI ni ninguna otra autoridad gubernamental han tomado ninguna medida concreta para reanudar las negociaciones.

Durante más de dos décadas, los sawhoyamaxa han librado una batalla legal para regresar a una parte de sus tierras ancestrales, en una zona de la región oriental del Chaco. Las tierras reclamadas son un área de unas 14.400 hectáreas. Los sawhoyamaxa no han podido realizar sus actividades tradicionales, fundamentales para su supervivencia, y se han visto obligados a vivir en condiciones de miseria junto a una carretera cercana. La comunidad ha estado además luchando contra la deforestación de sus tierras. En mayo, la comunidad presentó una demanda por explotación maderera ilegal. Según la información recibida, la explotación maderera en sus tierras ancestrales parece haber cesado. Sin embargo, no se dispone de información sobre la situación de la denuncia presentada ante la Fiscalía de Medio Ambiente.

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