Colombia

Diálogo y paz son la única salida

5 de febrero de 2013

Bogotá, D.C. 1 de febrero de 2013. Reciban un respetuoso saludo.

Continuar la guerra es un inadmisible ético, pone en alto riesgo la posibilidad de preservación de la vida, las libertades y derechos de los y las civiles, y de las y los propios combatientes.

Consideramos que es alarmante y pone en riesgo la construcción real de la paz la proliferación en los últimos días de operaciones militares de la Fuerza Pública y de los grupos insurgentes; así como expresiones de altos funcionarios del gobierno que amenazan con la ruptura de la mesa de diálogos en la Habana. A lo anterior se suma el hecho de que el gobierno nacional ha dejado en el limbo desde septiembre los acercamientos con el ELN, y sigue sin dar respuesta a la comunicación pública del EPL.

En el país, paralelamente a las conversaciones de paz, en el país se han incrementado graves violaciones a los derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario. La reciente aprobación del fuero militar; la profundización del modelo neoliberal extractivo desconociendo los derechos de comunidades étnicas y grupos locales, que implican daños ambientales irreparables; el estatuto de desarrollo rural que profundiza la inequidad en el campo; y la implementación de políticas que profundizan el conflicto social como la reforma tributaria, pensional y de salud, entre otras, dan cuenta de la concepción de paz que tiene el gobierno nacional.

A pesar de esta realidad, consideramos que en el escenario de las conversaciones de paz nada se ha agotado. Hoy la esperanza sigue siendo terca, los costos humanos, sociales y ambientales de la prolongación de la guerra nos llevan a exigir:

1. Al gobierno y a las FARC-EP, no levantarse de la mesa hasta alcanzar un acuerdo político de terminación del conflicto.

2. Al gobierno, acordar con el ELN un marco general para las conversaciones, que debe conocerse públicamente, y responder a la comunicación publica del EPL sobre su disposición a ser parte de un proceso de paz.

Lo recomendable en medio de una negociación de paz, es acordar de manera inmediata un cese bilateral de hostilidades y del fuego. Ante la negativa del presidente Santos de asumirlo, proponemos:

1. Concertar un Acuerdo Especial de aplicación inmediata, como lo contempla el Derecho Internacional Humanitario. Se trata de una concreción explicita de acatamiento de normas humanitarias para todas las partes fuerzas regulares e insurgencias, mientras persistan las hostilidades, alivianando los sufrimientos de las y los civiles y de los propios combatientes.

2. Explorar la posibilidad de habilitar un mecanismo de mediación formal entre las partes, como ha ocurrido en otros procesos de paz exitosos en el mundo. Podría ser un tercero nuevo o alguno de lo países amigos o garantes de la mesa. Su función principal, sería evitar que las contradicciones y diferencias existentes deriven en un rompimiento de los diálogos.

3. A las FARC-EP y al ELN, liberar a las personas privadas de su libertad, como resultado de sus acciones de guerra; y que el gobierno genere las condiciones para que se realicen las liberaciones.

4. Con base en el informe presentado al gobierno sobre la situación carcelaria y en particular de las y los privados de la libertad en razón de su pertenencia a las insurgencias, se asuman y cumplan las recomendaciones planteadas por el informe mencionado.

5. Al gobierno nacional, el cese a las operaciones militares que ponen en riesgo a la población civil. Suspender todo tipo de persecución, criminalización y judicialización a la oposición política y a los movimientos sociales, garantizando el cese del accionar paramilitar, sin caer en actuaciones omisivas, tolerantes y cómplices con el paramilitarismo.

En la sociedad se asienta la paz. Nada de lo que se acuerde tendrá legitimidad y validez sin la participación propositiva de la sociedad. Hemos siempre construido propuestas para una Colombia justa y equitativa, los pueblos no solamente hemos sufrido la guerra sino que hemos andados los caminos de la paz. Por eso como Ruta Social Común para la Paz, anunciamos al país que durante este semestre estaremos en un proceso permanente de movilización y construcción de propuestas para que el derecho a la paz sea una realidad.

Firman:

Ruta Social Común por la Paz, Casa de la Mujer, Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Colombianos y Colombianas por la Paz, Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, COMOSOC, Comunidades Construyendo Paz en los Territorios, Congreso de los Pueblos, Marcha Patriótica, Minga de Resistencia Social y Comunitaria, Minga Valle, Ruta Pacífica de Mujeres, ACEU, Sectores de Iglesias por la Paz, Proyecto Puentes por la Paz

Suscriben:

Angela María Robledo, Wilson Arias, Iván Cepeda y Piedad Córdoba.