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Trabajando en El Salvador sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición

21 de octubre de 2013

Marco Burgo, coordinador regional de Ayuda en Acción.

¿Qué significa el lema de este año en El Salvador?.

Que la gente tenga un plato de comida diversificado de manera permanente durante todo el año independientemente de otros factores. Está muy relacionado con el tema de nutrición, pero a nivel rural esto de las obesidades es más extraño, las familias consumen de los 12 grupos alimenticios 5 o 6, y, además, alimentos de fácil acceso como refrescos de soda, alimentos embolsados, que son parte de su dieta diaria y no contribuyen a su nutrición. Por eso, también hay que aprender a no destruir los nutrientes, el cuido de los alimentos. El lema de este año nos lleva a temas básicos, como la tierra, el agua, la utilización de energía…

¿Qué están trabajando en esa línea?.

Tenemos una estrategia de ir al cultivo comunitario, iniciativas de producción en ambientes controlados, con viveros donde la gente tiene producción de hortalizas y vegetales, criaderos de pollos… La gente va recuperando su cultura agrícola y rural. Y ahora ya estamos volviendo a la huerta familiar a través de los jóvenes, lo que permite un complemento a la alimentación cotidiana. Solo con el convenio AECID trabajamos con unas 800 familias.

¿Qué resultados se han conseguido?.

La organización comunitaria rompe el individualismo y favorece a los colonos sin tierra, una gran parte de la población rural en El Salvador. Hemos logrado avances interesantes en peces, producción de miel, con cooperativas que venden sus excedentes que generan ingresos para la familia que se reflejan en los niños, porque las mamás con más ingresos disponen más para el bienestar de sus hijos. Introducimos herramientas para la protección del suelo, de las semillas… El logro más importante que hay es que gente desmonetizada —familias enteras que no pueden tener acceso a servicios— están alimentándose de una manera adecuada, porque tienen acceso a una producción comunitaria y ellos mismos generan ingresos adicionales con la venta. Estas actividades son muy sostenibles porque tienen que ver con la recuperación de una cultura tradicional.

¿Qué aprendizajes extraen del trabajo con las personas en los territorios en los que trabajan?.

En El Salvador sucede algo interesante, las familias han abandonado el campo por distintas razones, no precisamente por el crecimiento de oportunidades de lo urbano. En otros países hay una agricultura viva que aquí es necesario reconstruirla. El Salvador no es un productor de alimentos y el problema de la propiedad de la tierra no está resuelto. Aquí nos hemos encontrado con una idea de volver a la tierra, la gente para tener seguridad alimentaria debe volver a la tierra, y las mujeres y hombres ancianos están siendo unos excelentes aliados para esta cuestión.

Salvador Orellana, Fundación IEPALA.

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En la Cordillera del Bálsamo se ejecutan algunas de las intervenciones de IEPALA en El Salvador.

¿Qué significa el lema de este año del DMA en El Salvador?.

La capacidad, la autonomía de las familias para producir alimentos sanos en calidad y cantidad suficientes para disponer de alimentos que satisfaga los requerimientos nutricionales de las personas en las diferentes etapas de la vida. Implica las labores de hombres, mujeres, implica a las familias y la comunidad; requiere de la interacción equitativa con los bienes que provee la naturales para hacer posible la vida de los seres que habitamos los territorios. Implica el ejercicio del derecho de las familias, de las comunidades, los pueblos a controlar y disponer de las semillas, disponer de tierra y agua para desarrollar la producción.

¿Qué están haciendo/apoyando como organización en esa línea?.

IEPALA en Centroamérica trabaja en El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Honduras, con organizaciones socias locales que a su base trabajan con comunidades organizadas, cooperativas de producción agropecuaria, pueblos originarios y personas con discapacidad. Concretamente en el empoderamiento en derechos y reducción de la pobreza, a través de fortalecer el conocimiento y el ejercicio de derechos en general y en particular de los pueblos originarios, de los/as campesinos/as y en especial del Derecho Humano a Agua y la Alimentación. Reduciendo la pobreza a través de fortalecer conocimientos y prácticas de producción agropecuaria, bajo las tecnologías de agroecología y permacultura, y las metodologías Campesino a Campesino y Cosmovisión Indígena. Dotación de medios de vida, rescate de semillas criollas, formulación de insumos para la producción.

¿Qué resultados están consiguiendo, han conseguido?.

El interés cada vez mayor de las familias y comunidades por las prácticas de producción agroecológicas y permacultura. Las cooperativas las comunidades campesinas y comunidades indígenas están acopiando sus propios bancos de semillas. Las comunidades están elaborando insumos para la producción agropecuaria, con lo que se ba disminuyendo la dependencia. Las familias han incrementado y han diversificado su producción, a tal grado que están comercializando excedentes en mercados comunitarios. También se ha mejorado los suelos, se está incrementado la cobertura de bosques y la infiltración de agua. Se ha fortalecido la interrelación de comunidades campesinas e indígenas y el intercambio de conocimientos y prácticas culturales de producción y relación con el medioambiente.

¿Qué aprendizajes extraen del trabajo con las personas en los territorios en los que trabajan?.

Existen diversos enfoques para la producción de alimentos y gestionar el agua. La existencia de diversidad de conocimientos y prácticas, ancestrales y modernas de metodologías para impulsar la producción. La importancia de la participación de todos los miembros de las familias en involucrarse en las labores de la producción de alimentos. La importancia de abordar desde el feminismo y las masculinidades para promover la equidad de género. El cambio positivo e integrador que se da en las familias, al distribuirse las diversas tareas que implica atender la producción. El cambio integrador y positivo que se da en las familias al contar con los recursos básicos para la vida. Existe en las comunidades muchas familias que se resisten al cambio de prácticas de producción agroecológica, por la facilidad que hacen la producción con agro tóxicos. Y que el esfuerzo de la cooperación solidaria, las ONG, las familias y las comunidades somos un factor de cambio en la vida millones de personas alrededor del mundo. AECID – IEPALA – ACUA – FECORACEN – ALGES – UCANS – CEPICH – COFADE – ASECSA – DEFENSORIA INDÍGENA y las comunidades campesinas y pueblos originarios lo estamos logrando.

Natalia Otamendi, responsable de Programas de AECID.

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La AECID ha trabajado en la Seguridad Alimentaria a través como la FAO.

¿Qué significa el lema de este año del DMA en El Salvador?.

Significa que cualquier persona debe poder hacer efectivo su derecho a la alimentación de una manera sostenible, que no se debe entender como algo puntualmente logrado sino que debe garantizarse y formar parte de la vida cotidiana de las personas. Además, debe realizarse bajo los cuatro ejes de seguridad alimentaria, de disponibilidad de alimentos, producción, aprovechamiento biológico y consumo adecuado.

¿Qué está apoyando la AECID en esa línea?.

Partiendo del Enfoque de Derechos Humanos (EDH), el derecho humano a la alimentación es uno de los principales, y para que se garantice hemos trabajado con el Gobierno, a través de varios fondos y programas multilaterales para promover la Política de Seguridad Alimentaria aprobada en 2010. También se ha apoyado la creación y fortalecimiento de la Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (CONASAN) y la reforma constitucional que visibilice el derecho humano a la alimentación. Con los programas con la FAO en seguridad alimentaria, se ha apoyado en los territorios la seguridad alimentaria y nutricional. También desde las ONG se ha contribuido c on proyectos que fomenten la seguridad alimentaria y la incidencia para la mejora del marco normativo.

¿Qué resultados se han conseguido?.

Un logro claro ha sido que el Programa para la Seguridad Alimentaria (PESA), que lo ejecutó el propio Gobierno con la gestión de la FAO, ha sido capitalizado hasta el punto que se ha convertido en una política pública, la Política de Agricultura Familiar (PAF). Igualmente, ya tenemos una propuesta de ley, una política de seguridad alimentaria y nutricional, así como la mejora de indicadores en los territorios donde se ha intervenido se han reducido totalmente los índices de desnutrición.

¿Qué aprendizajes extraen del trabajo con las instituciones y las personas en los territorios en los que trabajan?.

Las instituciones salvadoreñas tienen montón de experiencias interesantísimas, en los territorios destacan técnicas de cultivo ancestrales que son una maravilla, semillas, materiales para abonos que favorecen la sostenibilidad, la gente los pone en práctica y, en otras ocasiones, es necesario un rescate porque ha sido opacado por publicidades o asistencialismos que han llegado.