Nicaragua
Nicaragua


Para entender la realidad actual política de Nicaragua hay que volver a los años 70 cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSNL) gana una guerra, relativamente corta, contra el gobierno autoritario de la familia Samoza, quien gobernó el país durante más de 40 años. Sería en el mes de julio de 1979 cuando los Sandinista inspirados por la revolución cubana, derrocan a Anastacio Samoza Debayle. De esta manera, desde 1978 hasta 1990, los sandinistas llevaron una serie de reformas políticas y sociales de carácter social-demócrata, entre las que se encontraba la mejora del sistema de salud pública, así como una gran inversión en la educación, la cual consiguió erradicar el analfabetismo en muchas regiones. En medio de esta marea de cambios, el área rural también sintió una reforma agraria parcial, ya que se repartió una parte de los latifundios de los terratenientes a los campesinos.

Sin embargo, los años 80 fue también una década marcada por la violencia implementada por la “Contra”. Dicho grupo combatía la revolución sandinista a través de una ofensiva armada en donde se practicaba el terrorismo como forma de desestabilizar el progreso del gobierno sandinista. Las acciones de la “Contra”, la cual era comandada por la inteligencia norte-americana llevó al país a una situación insostenible de violencia. En este contexto y tras 11 años de gobierno de FSLN, el sandinista Daniel Ortega, perdió las elecciones frente a Violeta Barrios de Chamorro de la la Unión Nacional Opositora. Los años 90 estuvieron marcados principalmente por el acercamiento a la política liberal defendida por Estados Unidos que había sido paralizado durante el período del gobierno de Daniel Ortega. Tanto Violeta Barrios, como Arnoldo Alemán, implementaron durante sus legislaturas en la década de los 90, una estructura económica liberal y conservadora que dio señales temporales de optimismo al país. Esta fase de esperanza económica fue derrocada por los numerosos casos de corrupción política. Sin embargo, a pesar de las crisis institucional que culminó con Arnoldo Alemán, el pueblo nicaragüense siguió apoyando la política conservadora, dando paso a Enrique Bolaños, quien dio continuidad a las medidas liberales de los dos últimos presidentes.

No obstante, en el 2006, Nicaragua vuelve a experimentar otro giro político. En este año, Daniel Ortega gana las elecciones y vuelve a comandar el país. Sin embargo, el panorama político es muy distinto a la época revolucionaria de los años 80. Después de su derrota en 1992, el presidente sandinista comenzó a aplicar una serie de cambios dentro de su organización, como el acercamiento a partidos conservadores, la oposición frente a la ley de despenalización del aborto(creada en los años 80) o la creación de estrechos enlaces con la iglesia institucional del país, entre otros. Estas transformaciones trajeron consigo rupturas internas, provocando que muchos de los miembros fundadores del FNLS dejaran sus bases y se opusieran a la nueva tendencia del partido sandinista encabezada por Ortega.

A pesar de estas modificaciones, el Gobierno de Daniel Ortega volvió a establecer algunos puntos de la revolución sandinista como la gratuidad escolar, así como la mejoría de infraestructuras en el sistema de salud pública. Otro gran cambio bastante significativo en la política y la economía nacional fue su alianza con el ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra America). El acercamiento al gobierno Venezolano se mostró como una alternativa a la tradicional alianza con Estados Unidos. En la actualidad, el gobierno actual de Daniel Ortega se presenta con una política impregnada de ciertas contradicciones. Por un lado, se muestra como una política progresistas con sus alianzas con gobiernos de izquierda, así como por la aplicación de medidas a favor de algunos sistemas públicos. Mientras que por otro lado, tiene una tendencia hacia ideas conservadoras cuando se opone, por ejemplo, a la despenalización el aborto.