Entrevista

Marta Harnecker: “Descentralizar no debilita el Estado nacional”

19 de noviembre de 2013

¿Hemos sabido que estás terminando un libro sobre América latina y el socialismo del siglo XXI y que allí planteas como uno de sus rasgos característicos el de la descentralización. Nos ha parecido importante esa afirmación ahora que se está instalando el Consejo Federal de Gobierno, ¿qué nos puedes decir al respecto?

Para mí el rasgo más fundamental de lo que llamamos socialismo del siglo XXI es el protagonismo popular, pero éste se transforma en una mera consigna si la gente no tiene la posibilidad de pronunciarse y adoptar decisiones en los espacios donde participa (consejos comunales, comunas, centros de trabajo, centro de estudio, grupos de interés). Si el Estado central lo decide todo, no pueden darse iniciativas locales.

Según Itsván Mészáros -el escritor húngaro tan citado por el presidente Chávez- fue un exceso de centralización del Estado soviético lo que determinó que tanto los soviets como los consejos de las fábricas quedaran sin poder efectivo y lo que produjo burocracia.

¿Burocracia?

Bueno, yo creo que una mejor palabra sería burocratismo. Creo que es importante recordar que Lenin murió preocupado por la "úlcera burocrática" que afectaba al aparato estatal soviético. Pero Lenin siempre atribuyó esas deformaciones burocráticas a una herencia del pasado. Yo particularmente pienso que ese diagnóstico era errado y que, al serlo, impedía aplicar una correcta terapia a esa enfermedad.

A mi entender, la causa más profunda del burocratismo -y mucho más trascendental que las herencias del pasado, que sí las hay, por supuesto- radicaba en la excesiva centralización del Estado soviético.

¿Por qué según usted la excesiva centralización genera burocratismo? Si para poder operar en una localidad debes esperar que tu propuesta sea aprobada a nivel central, ya te imaginarás lo que eso implica. Los dirigentes de alto nivel tienen tantos problemas que atender, tantos papeles que leer, que pasa bastante tiempo antes de que puedan leer y aprobar lo que tú les mandas, si llegan a hacerlo.

Conozco la situación de Cadafe-Mérida, cuando se unificó la empresa eléctrica, una medida positiva, que se suponía iba a aligerar la gestión local, pero ocurrió lo contrario. Fue tal la centralización de la toma de decisiones que ahora para poder reparar un vehículo o comprar un repuesto es necesario recurrir a una persona en Caracas, que debe autorizar la reparación o la compra, y pasan meses sin que llegue la respuesta.

No sé si aquí en Venezuela se sabe que una de las grandes lecciones que se obtuvo al no lograrse la meta propuesta por Fidel Castro para la zafra azucarera de 1970 en Cuba -una meta por lo demás excesivamente alta según el análisis de muchos técnicos- fue justamente el comprender que era imposible que el Estado socialista pudiera administrar todo centralmente y mucho menos en un país subdesarrollado como Cuba y que para lograr un funcionamiento más efectivo del Estado era necesario crear espacios para que el pueblo pudiese controlar dicho funcionamiento.

Las experiencias históricas me han convencido cada vez más que la descentralización es la mejor arma para luchar contra el burocratismo y la corrupción, ya que aproxima la gestión de gobierno al pueblo y permite que se ejerza un control social sobre el aparato de Estado.

Yo entiendo lo que tú quieres decir pero ¿por qué hablar de socialismo, acaso éste no ha sido siempre un modelo muy centralista?

Efectivamente el socialismo real, o lo que Chávez llama el socialismo del siglo XX, para diferenciarlo de su propuesta, fue muy centralista. Pero esa no fue la concepción inicial de Marx.

Cuando el estudia la experiencia de la comuna de París sostiene que ha descubierto el nuevo Estado que deberá impulsar el socialismo. No puedo referirme aquí a todas sus características, pero sí queda claro al leer ese texto que Marx consideraba que es necesario descentralizar todo lo que se pueda descentralizar, guardando como competencias del Estado central sólo aquellas tareas que no puedan ser realizadas a nivel de las comunas.

Recuerda que proponía que el régimen comunal se aplicara a toda Francia y que estas comunas deberían auto administrarse.

¿Pero esta propuesta de descentralización no debilita el estado central?

Mira, en esto yo concuerdo con Marx, el régimen comunal descentralizado que el propone convierte la unidad de la nación en una realidad mucho más sólida que aquella unidad que pretendía encarnar el Estado anterior.

La descentralización impulsada por el neoliberalismo es la que tiene por objetivo debilitar al Estado nacional, pero esta concepción socialista de la descentralización, al fortalecer a las comunidades, a las comunas, que son los cimientos del Estado nacional, contribuye de hecho al fortalecimiento del Estado central. Y nadie puede dudar que hoy día, frente a la contraofensiva imperialista nuestros países necesitan un Estado central fuerte para defender nuestra soberanía y conducir el país hacia la nueva sociedad que queremos construir.

Fuente: http://www.aporrea.org/actualidad/n...