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Entrevista a Juan Carmelo García, presidente de IEPALA

"Se producen alimentos para alimentar a dos veces y media la humanidad que tenemos"

Viernes 16 de diciembre de 2011

TOÑO GARCÍA (Contraportada. A la Vanguardia. Edición Dic2011- Enero 2012)

Juan Carmelo García es licenciado en Ciencias Económicas, Comerciales y Políticas, y lleva prácticamente toda una vida dedicada al estudio de las desigualdades en el mundo. Es el presidente del Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (IEPALA), una fundación que se dedica a la investigación, la educación y cooperación para el desarrollo, y la defensa de los derechos humanos y de los pueblos. Desde esta organización, Carmelo ha sido testigo de las aspiraciones de muchos países en situación de pobreza y ha recogido numerosas propuestas para seguir avanzando. Su experiencia se plasma en un discurso sencillo pero coherente, contundente pero tranquilo. Al tiempo, tiene la capacidad de contar historias, junto con un fi no sentido del humor. Es, probablemente, un hombre sabio.

Somos 7.000 millones de personas en el mundo. ¿Es una buena o una mala noticia?

Yo creo que es una noticia, ni buena ni mala, que vivan 7.000 millones de seres humanos es bueno, pero que estén amenazados 1.400 millones, eso es muy malo. En ese sentido, no me atrevo a califi car la noticia, yo creo que es la noticia que tenemos y que nos hace pensar.

¿Cuáles son las causas de estas desigualdades?

Una de las causas fundamentales, aunque se quiere ocultar, es la etapa colonialista, el hecho de que ciertos países de Europa fundamentalmente y luego Estados Unidos, hayan colonizado a la inmensa mayoría de los pueblos del mundo. Si en estos momentos estamos en torno a los 200 países, pues 150 países han sido colonias… y durante mucho tiempo. Y la estructura económica, productiva, demográfica… que dejaron, eso es lo que provoca buena parte de la imposibilidad de desarrollo en estos países.

Supongo que hay más…

Sí, ésa es una causa que es estructural y que está en el fondo de la mayoría de las desigualdades. Luego hay otra causa más cercana, pero que también se va construyendo históricamente, que es el capitalismo. A medida que unos pocos van haciéndose con la riqueza, con el poder, son muchos los que van siendo excluidos.

Apuntas, por tanto, dos causas, colonialismo y capitalismo, que se resumen en una: el ejercicio del poder.

Ésa es la causa, yo creo que sí, es la estructura del poder y el tipo de poder. Por ejemplo, en estos momentos, en muchos países donde hay hambre, hay grandes explotaciones agrarias que están en manos de capital extranjero, o grandes minas que son las que fomentan buena parte de los avances tecnológicos, pero sin embargo todo eso sale hacia fuera, no se queda la riqueza en el país… Fíjate, con motivo ya de la Ilustración, se dijo que el soberano, del que nacía el poder, era el pueblo y cuando pensamos en como está el pobre pueblo...

Hay quiénes apuntan, sin embargo,que la causa de las desigualdades es el exceso de población.

Cuando se dice que existe pobreza porque somos 7.000 millones, eso es una tremenda mentira, esa es una gran falsificación por parte de los que tienen el poder para engañar a los demás. En estos momentos se producen alimentos para alimentar a dos veces y media la humanidad que tenemos. Y todos los años, se dejan millones de hectáreas sin producir, para que no haya excedente.

Según sus datos, ¿el mundo podría albergar a 15.000 millones de personas?

Sí, unos 15.000 millones de habitantes,en estos momentos. Son datos de una organización dentro de las Naciones Unidas, sobre la Población, y de la FAO que estudia la alimentación… El argumento ése que dice que el exceso de población genera el hambre, ésa es una gran trampa, es una gran mentira.

Pero aparte de los alimentos, ¿el mundo tiene recursos para que tantas personas vivan dignamente y con el nivel de vida que tenemos, por ejemplo, en España?

Sí, con los bienes que tenemos ahora, si tuviésemos una distribución medianamente inteligente, porque no se trata de una distribución que muchas veces decimos equitativa, justa, no, medianamente inteligente. El problema que falla en estos momentos es la inteligencia, hay una profunda necedad de los que tienen el capital, porque los animales lo hacen mejor… Creen que la riqueza les hace mejores y la verdad es que les hace indignos. Es gente que la cualidad más importante que tiene el hombre, que es la dignidad, ellos no la tienen.

Desde hace décadas, se trata de mejorar estos problemas a través de la cooperación internacional. Cuando se empieza a hablar de cooperación y desarrollo, yo creo que eso está muy falsificado. A través de eso que se llama la Ayuda ofi cial al Desarrollo, la cooperación internacional, no se busca el desarrollo de los pueblos y la lucha real frente a los gran- des problemas, sino paliar situaciones conflictivas. Y ahí todos somos cómplices de los intereses que tienen nuestros países, que se dedican a paliar situaciones conflictivas para que no exploten y podamos seguir abusando de la situación en la cual el comercio o las relaciones tecnológicas internacionales están obteniendo los grandes beneficios. Tú piensa, en el momento en que se declara la primera década del desarrollo, se pide que el 1% del PIB de los países que se han enriquecido, se dedique a la cooperación al desarrollo, y aún no se ha logrado. En estos momentos, el país más poderoso del mundo y el que crea mayores problemas en el mundo, apenas da el 0,017%.

¿Y los Objetivos del Milenio?

Son una reducción a la baja de lo que habían sido las Cumbres de los años 90 de Naciones Unidas, donde había planes de acción infinitamente más inteligentes y que no se llevaron a la práctica. Y como consecuencia, en el año 2000, se ponen de acuerdo en eso que llaman Objetivos del Milenio. Eso es un mercado, un mercado de imagen complicado.

¿Sirve entonces para algo la cooperación internacional?

Sí, sirve para que la critiquemos y nos demos cuenta de que no sirve para solucionar el mundo. Y sirve un poco, eso también hay que verlo, para aliviar ciertos problemas que son muy duros… Yo creo que sería el momento de si pudiéramos hacerlo, de hacer lo que decía Mafalda, paren un poco el mundo y vamos a pensar, vamos a pensar si esto lo ordenamos de otra manera.

¿Hay soluciones?

Yo creo que son de muy largo plazo y pasan porque la sociedad civil vaya tomando conciencia de la situación y luego ir organizándose y empezar a presionar al poder político para que cambien los poderes económicos. Ése es el camino. Hay que tomar conciencia de la situación y organizarse, solos no podemos hacer nada, organizarse con el vecino, con el de al lado y empezar a protestar ante los poderes. Y luego aplicar el sentido común para las relaciones sociales, que eso es importante… Hay que seguir luchando, estamos en un momento muy complicado pero puede haber un cambio si seguimos luchando.

Juan Carmelo García, presidente de IEPALA

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