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Día de África

Retos y Escenarios para la Cooperación

Viernes 24 de mayo de 2013

Hoy se conmemora la instauración en Addis Abeba (1963) de la Organización de la Unidad Africana (OUA), a la que sucede, la Unión Africana (UA) y compartimos el artículo de nuestro presidente, Juan Carmelo García: “ÁFRICA: retos y escenarios para la cooperación” que conduce a una reflexión sobre una infinidad de cuestiones que ha generado el resurgir del África honda y de sus pueblos.

"Áfricas son muchas y distintas, aunque cuando hablamos de ella la singularicemos. Además es muy compleja y plural. En este fogonazo -nada más- quiero centrarme en alguna clave de interpretación y dos o tres líneas de acción a través de eso que se llama Cooperación".

Un punto de partida:

Hay que asumir el compromiso intelectual -mucho más que curiosidad- de preguntarle a la Historia la explicación de por qué -inter e intracausalmente- se ha llegado a la situación actual del mundo tal como se está dando -condiciones objetivas y subjetivas-, y de una parte ineludible de ese mundo, que es África;

Debemos iniciar esta reflexión explicitando la conciencia crítica -no mera subsconsciencia latente pero condicionante…- del momento histórico-estructural en el que estamos, con el fin de que llegue a ser “verdadero” y “válido” nuestro pensamiento activo con, sobre y para África (categoría complejísima y, sin duda contradictoria que contiene multitud de realidades y representaciones ya difícilmente abarcables…, por lo que se hace cada vez más urgente la imperiosa necesidad de aplicar una omnicomprensiva y rigurosa interdisciplinariedad científica, ética, sociológica, económica, cultural y política… al trabajo de todos los colectivos y grupos sean de acción, de cooperación, de investigación, de estudio y formación…y de cooperación desde y para la práctica.

Pues bien, algunos de los “datos” que circunstancian el momento histórico que estamos viviendo están expresados, entre otros, en hechos condensados, como los siguientes, que han despertado la presencia de África:

-El Fenómeno migratorio procedente de las múltiples Áfricas y las acciones y reacciones que está provocando en España, Portugal, Italia y Sur de Europa, sin olvidar a la Unión Europea en cuanto tal y a los 27 países con sus intereses -unos legítimos y otros muchos no-. Con este fenómeno que consideramos irreversible -al menos en el plazo medio- y con el tratamiento que tanto desde “abajo” -las bases sociales populares, las mayorías- como desde arriba -las estructuras del poder público- se le está dando…, nos estamos jugando una buena parte de la convivencia futura de las Sociedades que vivirán nuestros hijos y nuestros pueblos y, quizás lo más importante, de cómo se solucionen estas situaciones, que son estructurales, dependerá el futuro grande de las relaciones entre esos dos ineludibles vecinos que somos África y Europa dentro del mundo globalizado que está trasladando su eje hacia el Asia con todas la repercusiones que ese traslado conllevará (y del que no es eludible las presencias y relaciones que en África están poniendo e ‘imponiendo’ China, y en menor medida India y otros países asiáticos…).

-Un hecho presente y no fácilmente superable aún, es la permanencia de la estructuración que dejó el colonialismo, con sus erráticos y nefastos procesos de descolonización siempre traumática para las independencias que no pudieron liberarse o ‘independizarse’ de las fórmulas y modelos de los Estados, su composición y aparatajes institucionales, con todas las lacras e inercias administrativas, burocráticas, culturales, políticas, jurídicas y económicas que acarrean…; además de la radical lejanía y no representatividad real de sus pueblos…, que han hecho que, en la práctica muchas veces insuperable, los Estados sean enemigos fácticos de sus sociedades y pueblos… lo que hace que se superponga una superestructura insuperable sobre el horizonte y porvenir de las poblaciones y sus futuros. Este tema no puede ser sólo teórico, exige la transformación a fondo y conforme las raíces, memorias y ‘culturas’ de sus pueblos de la Estructura de los Estados -cosa casi imposible, incluso, de ver, por quienes tendrían la posibilidad de incidir en su transformación…-.

El 11- S, un cambio en la condición humana

Sin que entrase en ningún cálculo previo, aunque a posteriori entendido -pero nunca justificado- por la enormidad de felonías instigadas por el poder arrogante y tantas veces necio, lanzado contra muchos pueblos -de modo especial lo sufren, aunque no sé si lo saben- los africanos…- sucedió la estúpida y criminal acción terrorista del 11 de septiembre, desde la cual… las tendencias previsibles -porque venían si no determinadas sí al menos inducidas por fuerzas anteriores que ya estaban actuando- dejaron la suerte de muchas regiones, poblaciones y culturas…al albur de la voluntad irracional y fanatizada del integrismo fundamentalista -de procedencia y signo diferente en el Oriente y en el Occidente, así como en algo del Sur- siempre amasado con intereses inconfesables (de naturaleza religiosa, económica o de ansias de poder…) han hecho que el futuro de la condición humana sobre todo de sus colectividades más vulnerables o débiles –por cómo le han dejado las relaciones internacionales y nacionales, no por su manera de ser- esté más cerca del azar que de la necesidad (por hablar suavemente).Posiblemente como consecuencia, pero también podría ser que como justificación o disculpa necia, llevamos tiempo hartos de conocer los acontecimientos que se repiten y manifiestan en la segunda guerra contra Irak, gestada y lanzada unilateralmente, violando todos los sistemas de seguridad jurídica internacional y cuantos acuerdos sobre el valor del Derecho de gentes y del sentido común había acumulado la humanidad, a base de superar infinidad de conflictos y contradicciones durante siglos de búsqueda y angustiosa esperanza…, para llegar a crear algunas condiciones que nos dieran la oportunidad de soñar que, algún día, seríamos realmente humanos. La arrogancia cínica de los mediocres aupados al poder gracias a las reglas del juego abierto por los procedimientos llamados democráticos, ha desatado e instaurado la mentira como “razón” con lo que conlleva de perversión total. A partir de ahora, durante mucho trabajo y porvenir, tendremos que volver a pensar en cómo llenar las palabras de sentido y volver a tantear pasos de lento andar por donde ya creíamos que el camino estaba abierto por nuestros antepasados….

Sin embargo, en este punto de nuestro tiempo -consciente de que los tiempos históricos son más de unos que de otros, según se controlen los espacios socioeconómicos y políticos que condicionan a los pueblos y sus épocas-, me atrevo a poner en voz alta alguno de los datos que humildemente aparecieron, contra todo viento y marea, en Nairobi anunciando que “Otro mundo es posible” para África y para el resto de la tierra, incluido de la que nosotros nos aprovechamos.

Desarrollo, modelos y cambios

No ignoro que entre los vientos y mareas que parecen negar tal otra posibilidad tenemos que estar atentos, sin dejar de sorprendernos, de las guerras, los genocidios, los singobiernos, la corrupción, las ambiciones de los que están en el poder y “gestionan” riquezas del común como petróleo, minerales, pesca, alimentación, energías, gentes… y que repercuten directamente en los cambios climáticos y en el deterioro que el modelo de Desarrollo industrial y tecnológico que domina en el Norte impone a todo el planeta.

Incluso teóricamente sigue pendiente cómo superar las crisis de los años del neocolonialismo o, si se prefiere, de los años que siguieron a la descolonización e independencias con todas sus consecuencias y problemáticas nuevas y viejas.

Aunque parezca una simplificación conviene señalar con dureza la persistencia en el contexto africano de “los contrarios” de África: sus enemigos estructurales: el gran Mercado, los grandes intereses económicos y los centros de poder político que ofrecen con reiteración síntomas de no creer en sus pueblos, ni en las libertades y los Derechos…-que son quienes, a la contra, han ayudado a definir la importancia estratégica de los fines que identifican a casi todas las Redes internacionales y de modo especial a las que ostentan lo “topicamente africano”-.

Por decencia ética y política hemos de aferrarnos a que Otro Mundo es posible

Porque el hecho mayor de África, reconocido hasta por sus declarados enemigos es la verdad de que se avanza hacia una Conciencia, que se incrementa por doquier, de que todos los seres humanos africanos tienen los mismos derechos que los del norte y que quieren y deben vivir con total dignidad, por encima de las situaciones tramposas y hostiles que se lo niegan. Esa conciencia es la fuerza mayor, imparable, del resurgir del África honda y de sus pueblos, aunque aún no veamos la salida o se les ciegue. Y África tiene recursos de sobra para lograrlo. Esa conciencia, aunque expresada no del todo racionalmente, también ha sido recogida en el NEPAD, que aunque hecho por los dirigentes políticos, afirma algo que ya es sentir común:

África tiene un protagonista insustituible al que hay que fortalecer: las mujeres y hombres africanos unidos, a partir de sus vínculos –ancestrales y arraigados a pesar de la imponente y fuerte occidentalización- y de sus formas organizativas como pueblos en sociedad; y ese protagonista ha de liderar, no sólo el gobierno y ordenamiento legal e institucional del futuro africano, sino sus economías, sus políticas, sus culturas y su seguridad como continente con todo su contenido en la dinámica más o menos globalizante de la historia actual.

Las causas profundas que hay que mover para que cambie a fondo África están más en la Comunidad Internacional -desde NNUU hasta el papel de Europa y América del Norte- que en las transformaciones -segunda causa- de los poderes internos que han de cambiar a fondo derrocando a incompetentes y corruptos que se han hecho con el poder político y se han rodeado de oligarquías de aduladores y fuerzas de matones… que machacan a sus pueblos para mantener sus privilegios. Pero no conviene anteponer esta causa a la otra, aunque ésta sirve de disculpa para ocultar las exigencias hacia la Comunidad Internacional, entre otros campos para la Cooperación Internacional.

Un papel importante, aunque no sea cuantitativamente decisivo, es el de la Cooperación Internacional a todos los niveles: tiene que multiplicarse por diez o veinte, pero sobre todo tiene que cambiar de formas de hacer: hay que dejar de apoyar directamente a los Gobiernos, aunque no sean corruptos -incluso con las nuevas formas de apoyo directo a los presupuestos…; vuelven a equivocarse de lleno-. Hay que apoyar ya y fuertemente a la Sociedad Civil y contribuir a que se compacte, haciéndose consciente de su Responsabilidad histórica. De nuevo y con nuevas formas -que pueden ser coherentes con la antiguas- deben ser las organizaciones de los pueblos, desde abajo y desde dentro, las que cambien África… y la Cooperación y Ayuda Internacional ha de ponerse a su servicio.

Eso deben llegar a saberlo las Agencias de Ayuda, y los Gobiernos del Norte y las NNUU y los Bancos Regionales y todos los aparatajes e intituciones…; hay que hacérselo saber a las iglesias y confesiones ideológicas o religiosas y a las ONGs y sus blanda cara de bondad y bien… que con tapar agujeros y bocas abiertas creen construir futuro. Hay que asumir la dimensión política de la cooperación que ha de ponerse al servicio de hacer Sociedad Organizada, al tiempo que soluciona problemas concretos.

Queda un largo camino de educación de todos esos aparatos y estructuras actuales. (Empecemos por el entorno de los movimientos migratorios… que son los que de forma cínica pero verdadera preocupan a los poderosillos de ambos lados –aunque con intereses diferentes- ).