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Democratizar la cooperación internacional al desarrollo

Miércoles 3 de abril de 2013

En el ámbito de la última edición del Foro Social Mundial celebrada en Túnez del 26 al 30 de marzo, las organizaciones de redes sociales de América Latina, Asia, África y Europa que forman parte del Foro Internacional Democracia y Cooperación han elaborado y difundido un documento de reflexión y análisis sobre la democratización de la cooperación internacional al desarrollo.

Democratizar la cooperación internacional al desarrollo

1. Observamos que la llamada -y por el Norte proclamada- Cooperación Internacional al Desarrollo o Ayuda Oficial o Pública al Desarrollo, tal como puede analizarse y medirse por el volumen de donaciones, subvenciones, préstamos y demás formas calificadas como AOD por el CAD, está cargada:

de todo tipo de armas que terminan matando población civil inocente cuando no legítimas reclamaciones de justicia, de multitud de operaciones comerciales onerosas, directamente contrarias a las necesidades, aspiraciones y demandas de los pueblos de América Latina, África y Asia -y contrarias a amplias colectividades trabajadoras del llamado ’Norte’. De condiciones y medidas en contra de un Orden Mundial que fuera medianamente sensato y humano, para no ponerle adjetivos exactos pero fuertes como Justo, Igualitario, Emancipador, Liberador, Solidario o promotor de Derechos Humanos y de Paz verdadera... de condiciones que no reflejan las necesidades, aspiraciones y demandas de los pueblos de América Latina, África y Asia y que se encuentran en oposición al orden mundial que es igualitario, emancipador, promotor de derechos humanos y de la paz real.

2.- Las plataformas y redes de organizaciones sociales del FIDC estamos comprometidas desde las bases sociales en amplios campos de trabajo solidario e incidencia sociopolítica. Educación popular, comunicación popular y derecho a la comunicación, salud pública de calidad, derechos humanos, construcción de ciudadanía, derecho al trabajo, derechos a la ciudad y a la vivienda digna, soberanía alimentaria, defensa de los derechos de la naturaleza, género y defensa de todos los derechos de las mujeres, identidad cultural, construcción del buen vivir, defensa y respeto de la diversidad y los derechos de pueblos indígenas, afrodescendientes, etc, son espacios que nos ocupan y desde los cuales llevamos adelante y desde los cuales intentamos articularnos en la plataforma del FIDC, para aportar en procesos de cambio profundo.

Vemos a diario cómo se intenta ’secuestrar’ a las sociedades civiles que voluntaria y generosamente trabajan al servicio de sus pueblos, atrapándolas entre la promesa de donaciones financieras y el sometimiento a directrices provenientes de intereses extraños -a veces netamente ’ideológicos’- que generan dependencia o dominación y ejercen un tipo de hegemonía económica, cultural, política e incluso religiosa o mediática, sin dejar la posibilidad real de construir autonomía y democratizar las estructuras e instituciones sociales, económicas y políticas de los Estados a los que, a su vez, se les fuerza a ser ’aliados’ para la difusión de estrategias globalizantes y de ’seguridad’, doblegando a sus pueblos a ser pobres productores de materias primas para economías ajenas ’disciplinadas’ y especializadas en la explotación de recursos y personas.

3.- Desde el FIDC, las redes y plataformas sostenemos que es urgente unirnos y levantarnos ante este contexto prolongadamente hostil para exigir una Nueva Cooperación.

Una cooperación democratizante que priorice y parta de la consulta directa a las bases sociales populares de nuestras poblaciones, para que busquen y promuevan la organización consciente y definida que naciendo del Pueblo soberano y sabiendo cuáles son sus necesidades, sus demandas, sus anhelos y su voluntad de emancipación, estén dispuestas a DIALOGAR A FONDO Y SIN CONDICIONES PREESTABLECIDAS, con aquellos organismos públicos y oficiales y con las mismas Organizaciones No Gubernamentales- que manifiesten su voluntad de cooperar en serio por la búsqueda de una fuerte democratización de todas las estructuras sociales, culturales y económicas.

Una cooperación solidaria y respetuosa, capaz de acompañar y no de imponer. Una cooperación cuyo fin y horizonte no sea más el “desarrollo” sino la vida y la felicidad de pueblos y comunidades. Una cooperación capaz de insubordinarse frente a los intereses del sistema, de cuyo fracaso total sobran evidencias; una cooperación capaz de comprometerse valientemente con procesos transformadores.

Es urgente comprometer a los gobiernos centrales, regionales y locales a que sometan todo el ordenamiento jurídico e institucional a las demandas reales de las mayorías populares y a que busquen el sometimiento de las economías y sus empresas hacia potenciar la autonomía de la cultura y el ajuste a los modos de entender el mundo y construir formas de vida propia y respetuosa con las tradiciones a la vez que van incorporando lo mejor que ha descubierto y conquistado el pensamiento científico y el creativo.

Destacamos la necesidad de una nueva que sea democrática (multi-stakeholder diálogo sin condiciones preestablecidas); hacemos un llamado a la democratización de las estructuras sociales, culturales y económicas, incluyendo la presentación de marcos jurídicos e institucionales a las demandas reales de los movimientos populares.

Desde el FIDC establecemos claramente nuestra posición crítica frente a las denominadas políticas de austeridad y los recortes, como consecuencia de una crisis cuyo origen y responsables conocemos y sin embargo, no son quienes sufren las consecuencias de dichas políticas de austeridad y recortes. De la misma manera nos posicionamos críticamente frente a la explícita entrada del sector privado como “beneficiario” de la cooperación oficial y la ayuda al desarrollo, moviendo el eje de la cooperación radicalmente desde el apoyo a procesos de transformación hacia la ayuda humanitaria y el enfoque filantrópico.

Consideramos necesario observar atentamente las iniciativas y estrategias de la cooperación sur-sur: el riesgo de la reproducción de un modelo de cooperación colonizante, alineado nuevamente con un horizonte desarrollista está presente y es necesario que organizaciones, movimientos, colectivos y pueblos en general, sigamos los acuerdos que se establecen y los modos de actuación de países del sur... en el sur.

En el marco de lo ya expresado y de cara a establecer elementos para el diálogo y la acción colectiva, como FIDC retomamos la declaración de la Mesa de Articulación de Asociaciones Nacionales y Redes de ONG de América Latina y el Caribe y de CONCORD (European ONG confederation for relief and development) ante la I Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE):

1.- Revisar la cooperación oficial al desarrollo garantizando su reciprocidad, estabilidad y previsibilidad.

Como FIDC proponemos la activa participación de las organizaciones y movimientos sociales en este proceso de crítica y transformación profunda de la cooperación oficial y su horizonte (el desarrollo).

2.- Garantizar que la prioridades de la cooperación en el futuro se basen en las propuestas de la ciudadanía organizada de América Latina y Europa. Evaluar la efectividad de las acciones de cooperación incorporando mecanismos de rendición de cuentas con participación de la sociedad civil respeto a los recursos de cooperación transferidos a los gobiernos nacionales y subnacionales. En especial se debe desligar la cooperación de mecanismos que supongan una mayor deuda a los gobiernos.

3.- Impulsar políticas de diferenciación y de coherencia: i) revisar los criterios que excluyen a los países de renta media de los recursos financieros de la Cooperación; ii) proponer de manera concertada con estos países nuevas formas de financiación orientadas a sus problemas de desigualdad y consolidación democrática; iii) explorar prácticas de cooperación triangular entre la UE y los países de la CELAC; iv) definir de manera negociada las metas y objetivos de la cooperación ç de la UE; v) garantizar que esta política no se vea socavada por otras políticas, tal como lo establece el Tratado de Lisboa.

4.- Promover garantías en las instancias nacionales, regionales y globales en el sentido de que sean inclusivas, representativas y activas a fin de promover: la efectividad del desarrollo de las organizaciones de la sociedad civil; la implementación de los Principios de Estambul para la Eficacia de las OSC; garantizar un ambiente habilitante para la sociedad civil, de acuerdo a lo planteado en el Marco Internacional para la Eficacia del Desarrollo de las OSC.

Sobre Asia:

En el contexto asiático asistimos al aumento de la explotación de los recursos, al empeoramiento de las condiciones para los migrantes, la creciente militarización, aumento de casos de violaciones de derechos humanos. Las instituciones regionales que siguen siendo interestatales– éstas constituyen las múltiples crisis que enfrentan los pueblos de la región.

De hecho, Asia está en auge y se proyecta para lograr un crecimiento económico sostenido en los próximos años, pero este crecimiento no es algo para estar orgullosos, porque está sucediendo en base a la explotación de sus pueblos. .

El crecimiento económico ha servido principalmente los intereses de las elites de la región, los inversionistas extranjeros y empresas multinacionales, mientras que una gran mayoría de la población sigue viviendo por debajo del umbral de la pobreza y sufre la peor parte de las múltiples crisis. El desempleo y el hambre sigue disparándose en países como Filipinas, pese a los altos niveles de crecimiento económico registrados en los últimos años.

Con el fin de abordar el persistente problema de la pobreza y la desigualdad creciente mientras se construía el tan anhelado crecimiento, a nivel regional e internacional instituciones financieras y de comercio (por ejemplo, FMI, Banco Mundial, Banco Asiático de desarrollo, OMC) así como de otras formaciones intergubernamentales regionales (por ejemplo, ASEAN, EAS, APEC, SAARC) han continuamente aplicado políticas neoliberales orientadas a la exportación, impulsadas por el mercado y principios (manifiesta en el comercio de la región, migración, la defensa de políticas, entre otros) que sólo promueven los intereses de las corporaciones y empresas multinacionales mientras que colocan en segundo plano el impacto sobre los pueblos de la región.

Finalmente, como FIDC nos reconocemos en las dinámicas y búsquedas del Foro Social Mundial. Expresamos nuestra voluntad de trabajo y diálogo con las organizaciones y redes internacionales que así lo deseen. Expresamos también nuestro deseo de aportar en la búsqueda de renovados modos de articulación, organización y relaciones de cooperación innovadoras entre redes y organizaciones de sociedad civil. Una búsqueda que nos abra posibilidades estratégicas de incidencia, pertinentes a los nuevos modos y dinámicas que el contexto histórico nos presenta.

Reconocemos el Foro Social Mundial como un espacio de diálogo entre organizaciones y redes internacionales, y afirmamos la necesidad de valores y principios democráticos para lograr un orden alternativo sostenible.

Sobre el Foro Internacional Democracia y Cooperación

En el año 2012 el Foro Internacional cumplió sus primeros diez años de vida. Surgió al calor del Primer Foro Social Mundial de Porto Alegre y con la intensa experiencia vivida en los años 90 de las Conferencias en la Cumbre convocadas por Naciones Unidas sobre Educación, Medioambiente, Derechos Humanos, Población, Desarrollo Social, Mujeres, Alimentación, Habitat y Cambio climático..., previas a una Cumbre del Milenio que quedó reducida a simples Objetivos de Desarrollo que tampoco van a cumplirse...

El FIDC se inscribe en un proceso de creación, animación y fortalecimiento de una Plataformas de Redes de la SCO –en convergencia con otros foros y redes- para la Democratización de la Cooperación al Desarrollo de los Pueblos del Sur y de las Relaciones Internacionales N/S. En ese proceso se identifican dos dimensiones:

  • Ser un FORO que se reúne bianualmente, como espacio de encuentro y conocimiento, análisis y debate, intercambio y trabajo... para la elaboración de un Plan para la Acción Internacional. Ser instancia permanente crítica que integra redes sociales (en relación abierta) -en América Latina, África, Asia y Europa- con presencia internacional, regional, nacional y sectorial, durante el período Entre Foros...
  • Desde ambas dimensiones busca contribuir al avance en el reconocimiento y cumplimiento de Todos los DDHH para todos los Seres Humanos; y se concretan como propuesta de articulación para la incidencia social y política.