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PARAGUAY

Comunicado en referencia a los festejos del Bicentenario del Paraguay

Jueves 19 de mayo de 2011

La Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (Conamuri) se dirige a la opinión pública nacional e internacional, en relación a los festejos oficiales por el aniversario número 200 de la gesta independentista de la República del Paraguay, para expresar cuanto sigue:

Por todo lo alto, desde el gobierno actual se llevan a cabo las actividades por el bicentenario de la revolución pacífica del 14 y 15 de mayo de 1811, con un presupuesto insuflado para el contexto de conmemoración, pretendiendo reivindicar la presencia histórica de los Próceres de Mayo a través de programas que despiertan emociones superficiales e inmediatas, carentes absolutamente del acento patriótico que deberían tener.

Para las mujeres de la clase trabajadora, sobre todo las campesinas y las indígenas, no hay motivo alguno que celebrar cuando tenemos certeza de que la independencia de nuestra patria terminó el 1 de marzo de 1870, con la muerte del Mariscal Francisco Solano López. En esa fecha infausta nuestra nación comenzó a conocer el camino de catástrofes y despojos por donde lo lleva, hasta el día de hoy, el imperialismo.

¿Cómo festejar 200 años de “independencia nacional” cuando las poblaciones indígenas se encuentran abandonadas a su suerte, expulsadas de sus tierras por los monocultivos de soja, sin los servicios básicos de luz y agua para vivir dignamente? Una mujer que se ve forzada a emprender un largo trayecto hacia el horizonte de abundancia que no halla en su comunidad, ¿cómo festeja este acontecimiento patriótico si desconoce la sustancia de la libertad? ¿De qué soberanía hablamos cuando los campesinos y las campesinas, en medio de miles de hectáreas de tierras mal habidas, sufren represiones al resguardo de leyes creadas para criminalizar la lucha social, como la Ley Antiterrorista, la cual sirve más bien para justificar las violaciones contra los derechos humanos?

En un país en donde la violencia hacia las mujeres se hace bajo el auspicio de un Estado patriarcal, y en donde todavía no contamos con una definición de políticas públicas eficaces sobre el asunto, ¿qué podemos festejar? En un país en donde se está estudiando la posibilidad de patentizar las semillas y en donde se recibe con los brazos abiertos a las multinacionales que fueron repudiadas por ocasionar irreparables daños al medio ambiente en otras regiones, ¿hay razones para hablar de independencia? Todavía estamos inmersos en una configuración política que impide el avance de la clase trabajadora hacia la conquista de sus derechos legítimos, y esto se debe a que seguimos en la subordinación del gran capital y el mercado externo, generados por el neoliberalismo.

Mientras suframos las consecuencias del modelo de producción agroexportador y mientras denunciemos la existencia de poblaciones sistemáticamente violentadas por los agronegocios, no podemos acompañar esta coyuntura de festejos sino apenas con un firme anhelo de echar por tierra los espejitos de ilusiones pasajeras que nos impiden entender la realidad. La república soberana de los Próceres de Mayo quedó sepultada en Cerro Corá, muriendo con el Mariscal López.

Consideramos que una manera de empezar la descolonización, y por una segunda independencia, es no desmayar en la lucha por la tierra, reivindicar nuestro patrimonio cultural y nuestra identidad como paraguayos y paraguayas, defender nuestras semillas y nuestras riquezas naturales.

Más allá de ufanarse de datos macroeconómicos que carecen de sustento estable al no ser percibidos por la gran mayoría de la población nacional, el gobierno de turno lo que debería hacer, visto que coincide el presente periodo presidencial con estas celebraciones, es cumplir las promesas que el 20 de abril de 2008 lo llevó al poder gracias a la acción popular.

Una patria emancipada y democrática no se forja cambiando a un amo por otro, sino solamente a través del esfuerzo por recuperar y mantener esa libertad alcanzada, iluminando al hombre nuevo y la mujer nueva que defenderán la soberanía en todo el sentido de la palabra, fomentando, como diría el Dr. Francia, “la pública prosperidad y el bienestar de todos los habitantes del Paraguay”.

¡Por la auténtica soberanía, fuera las multinacionales!

¡Por la tierra y las semillas!

¡Por un país libre de violencia!

¡200 años y la lucha continúa!

Asunción, 11 de mayo de 2011