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"Nuestro cine puede viajar…y hace justicia"

Jueves 28 de julio de 2011

El realizador y director del 7mo. Festival de Cine de los Derechos Humanos, Humberto Mancilla, propone un trasfondo liberador como motivación para la muestra que actualmente tiene lugar en Sucre - Bolivia.

"El cine hace justicia. Los chuquisaqueños, bolivianos y resto de seres humanos tenemos derecho a soñar, a que nuestro cine, la música, el arte pueda viajar", afirma Humberto Mancilla. ¿Qué puede ser más propicio para ese despliegue que la temática migratoria? Éste es el eje seleccionado para transversalizar este año la mirada fílmica propuesta por el Festival bajo la consigna “ningún ser humano es ilegal”. La ediciones anteriores estuvieron dedicadas a temas como el agua como derecho (2007), el derecho a la medicina tradicional (2008) y el derecho a la libre autodeterminación (2009).

"La gente piensa que viajando va a encontrar la solución", reflexiona. "Eso es una mentira y una verdad a la vez, pues la piel de tu país se refleja aunque estés fuera de tu país", sentencia sin perder de vista ese doble movimiento migratorio que caracteriza a Bolivia: la dinámica migración interna rural urbana y la creciente migración externa de la urbe hacia el norte idealizado. Completa que "el sistema no les da oportunidad de encontrarse –a los migrantes- y este cine te lo permite".

Ante la pregunta de ¿por qué las migraciones inspiran esta séptima edición del Festival? Responde: "es el Año Internacional de los Afrodescendientes y ellos fueron los primeros migrantes forzados". Esta idea se complementa con sus declaraciones de que "el arte es resistencia y ¿qué mejor que saber que quienes fueron esos primeros migrantes forzados pueden acompañarnos aquí?" Humberto Mancilla agrega que el público afro nos permite mostrar la herencia de ser también diversos y plurinacionales.

Ese sitial de reconocimiento y vindicación por los derechos históricamente negados a los afrodescendientes, primero por el sistema colonial, luego por los propios estados republicanos, se hizo sentir con fuerza a través de la Saya afroboliviana y del discurso del representante de la delegación procedente de la comunidad de Tocaña, Marcelo Vásquez: "es un honor compartir con ustedes nuestra identidad cultural. Este año nos ofrece la oportunidad de hacerle frente al racismo, la discriminación y la xenofobia". Estas significativas palabras resonaron en el teatro Gran Mariscal que fuera hace unos años sede de la Asamblea Nacional y uno de los escenarios sucrenses de enconadas confrontaciones con tintes racistas y discriminadores, cuyos procesos judiciales están actualmente en curso.

En otra intervención, Mancilla recoge las palabras del exilado Humberto Ríos para decir que "en Sucre se están creando los cimientos para una escuela de Cine y Derechos Humanos", para lo cual exhorta a la Universidad San Xavier a "poner recursos para la cultura y que los jóvenes puedan soñar". El terreno donado para la construcción de la cineteca y el Taller Iberoamericano de Cine Documental de Derechos Humanos son los primero pilares en ese camino, señaló.